República Oriental del Uruguay​

El Partido PSR ORIENTAL – Proyecto Segunda República Oriental– conforma una propuesta política e ideológica centrada en restaurar el bienestar, la prosperidad, la equidad, la justicia y el Bien Común de la mayoría del pueblo Oriental, y en la protección, prevención y previsión ante las oportunidades y amenazas, crecientemente volátiles, que hoy debe enfrentar la República Oriental del Uruguay dentro de un contexto internacional incierto.

Dado que la condición material, de salud, educación, cultural y concientización del pueblo trabajador sufre una fuerte decadencia producto de un conjunto de errores y desaciertos de sucesivos gobiernos desde hace ya más de medio siglo, es que el Partido PSR ORIENTAL convoca a la ciudadanía a asumir la magna tarea de restaurar la legítima Soberanía Nacional, como si se tratará de una auténtica emancipación libertadora, equiparable a la gesta independentista que promovieran los padres de nuestra patria, en especial nuestro máximo prócer, José Artigas, buscando al mismo tiempo generar la posibilidad de una integración franca y justa con los pueblos hermanos de nuestro continente, en aras de conformar un bloque regional fuerte, una Magna Patria, elemento fundamental también del “ideario artiguista”. Este proceso, que debe comenzar resignificando y asegurando firmemente nuestra soberanía en todos los ámbitos, lo asemejamos a una auténtica “segunda independencia”, de ahí el nombre de nuestro partido de “segunda república”, por cuanto se visualiza la necesidad de grandes, profundos y urgentes cambios para poder preservar las instituciones republicanas y el proceso democrático hoy bajo fuerte ataque y cuestionamiento desde las poderosas estructuras de poder global crecientemente privatizado que ejercen su enorme presión financiera, económica, política, diplomática, mediática e incluso militar sobre el orden público y privado de las naciones.

Entre otros, nos hemos inspirado en el ejemplo de la gran República Francesa, de centenaria vocación democrática, cuyos mayores estadistas en el siglo pasado afrontaron graves crisis nacionales similares a la nuestra, impulsando procesos (re)fundacionales como el que derivó en el año 1958 en la conformación de la Quinta República Francesa.

2. Los Orientales necesitamos re-fortalecer el contrato social centenario que nos rige y hacer del respeto mutuo, la solidaridad, la tolerancia, las responsabilidades personal y comunitaria – especialmente entre funcionarios públicos -, el pluralismo, los valores morales básicos y el trabajo productivo, constructivo y socialmente útil la manera natural, prioritaria y cotidiana de relacionarnos, en aras del funcionamiento pleno y permanentemente perfeccionado de las instituciones fundamentales republicanas sobre las que se edifica la vida social y económica del país. Promovemos una democracia auténtica que permita a todo ciudadano idóneo y de buena voluntad acceder a la posibilidad de ejercer el poder político sin estar condicionado al acceso – hoy indispensable – a enormes recursos económicos y financieros, sea éstos locales o internacionales; propios o ajenos; lícitos o ilícitos; legales o ilegales.

3. La democracia popular – sin condicionamientos por parte de minorías poderosas, no-elegidas y democráticamente ilegítimas – conforma la única forma admisible de organización política para la sociedad y su gobierno. Sostenemos una Democracia que se reformule en una moderna vinculación interactiva entre el Estado, los ciudadanos y sus instituciones intermedias, tanto privadas como públicas, auténticamente representativas, desechando las actuales formas abiertas o solapadamente autoritarias, elitistas o prebendarias.

4. El sistema político requiere que los ciudadanos lo controlen, lo respeten y velen por que el mismo cumpla con sus funciones indelegables de promover el Bien Común de la mayoría del pueblo, defenderlo contra la injerencia ilegítima de Minorías No-elegidas y defender el Interés Nacional ante el resto de mundo, conformado por otros Estados Nacionales y por entidades privadas, público-privadas y multilaterales, de diversa índole.  Así se ha de garantizar que el Estado, esencialmente renovado y verdaderamente al servicio del pueblo, cumpla con su inalterable misión indelegable de proteger la vida, la libertad y la propiedad de los conciudadanos y, fundamentalmente, provea las condiciones necesarias para la recomposición y el crecimiento del trabajo, el bienestar social, y de la salud física, psíquica y espiritual del pueblo trabajador.

5. Creemos en el valor insustituible de una ciudadanía activa en la tarea de construcción de una comunidad solidaria, de una comunidad que exija a sus representantes los valores de idoneidad, transparencia, ética, respeto por la ley y que privilegie el bien común.

6. Un profundo respeto por los derechos humanos es parte esencial de la filosofía política del Partido PSR ORIENTALProyecto Segunda República Oriental –, siempre aunada al simultáneo cumplimiento solidario y equilibrado de esenciales responsabilidades humanas hacia la sociedad. Advertimos que no es libre la persona a la que la sociedad le niega sus derechos esenciales para su pleno desarrollo, al tiempo que la sociedad no debe verse dañada o amenazada por personas que no cumplen con las responsabilidades fundamentales que el disfrute de sus derechos humanos exige. Sostenemos la igualdad de derechos de hombres y mujeres, de diferentes credos, ideologías políticas, nacionalidad, posición social, etnias y procedencias culturales.  Aspiramos a un país sin exclusiones que afecten el derecho y la solidaridad que debe presidir las relaciones entre los individuos en toda situación comunitaria.

7. El Partido PSR ORIENTALProyecto Segunda República Oriental – sostiene que el sistema económico tiene como objetivo esencial amparar y generar el crecimiento del bienestar social para todo el pueblo uruguayo y no sólo para los sectores de mayor capacidad y poder económico-financiero, lo que a menudo se traduce en explotaciones y usurpaciones ilegítimas. Sostenemos la necesidad de un desarrollo social pleno y consciente en Uruguay, responsable de tal objetivo mayor, engarzado en las circunstancias nacionales e internacionales que correspondan a cada época, e inspirado en los mejores valores de nuestras tradiciones familiares y cristianas, como una guía alineada con la historia e idiosincrasia de la mayoría de nuestro pueblo, sin que ello conforme alineamiento alguno con ninguna institución de tipo religioso.

En ese contexto, tanto la iniciativa privada como el Estado tienen roles diferentes, aunque complementarios que desempeñar, bajo las condiciones esenciales de respeto a las instituciones, a las leyes y a las normas que enmarcan la confianza de trabajadores, contribuyentes, ahorristas e inversores. La equilibrada y equitativa apertura de la economía, la libertad de mercados regulada y protegida, tanto de la interferencia ilegítima del Estado como de operadores privados,  y la  disciplina fiscal deben asegurar el vigor de las fuentes universales del mayor bienestar: la estabilidad, la inversión, el empleo y el crecimiento económico en todo el territorio nacional.

8. Concebimos la equitativa redistribución de ingresos, la generación de empleo, la democratización del acceso a la tierra y el desarrollo de la carrera funcional del trabajador como roles esenciales que el Estado moderno no puede eludir, para asegurar: a) la igualdad de oportunidades para acceder al trabajo y a los demás derechos sociales básicos, como ser vivienda y alimentación saludable; b) la seguridad laboral, el sentido de pertenencia y de servicio social de las diferentes funciones, creando condiciones justas de desarrollo económico, profesional y funcional para todos los trabajadores, especialmente dentro del Estado, puedan sentirse amparados por el sistema y no oprimidos o explotados por este. Esto se hará posible mediante la recomposición de los escalafones y el desarrollo de todo el sistema de retribuciones públicas, establecimiento criterios lógicos de progreso, tanto económico como profesional para el desarrollo de los funcionarios en su carrera laboral; c) la estabilidad de precios y el correcto funcionamiento de los mercados, de tal modo que se impida la estafa de la inflación a ahorristas y asalariados y consolide la operación de mercados libres de toda interferencia a la leal competencia, impidiendo así tanto la prebenda del Estado como el abuso de posiciones dominantes que vayan en detrimento de productores y consumidores; d) que no se adopte la estrategia facilista, irresponsable y cortoplacista de pretender resolver los desequilibrios en las cuentas públicas recurriendo al endeudamiento, a menudo descontrolado, que hipoteca el futuro de las generaciones actuales y futuras; e) proveyendo un sistema educativo público abierto en su alcance social, profundo en sus contenidos y modernizante en sus proyecciones; f) estableciendo y mejorando nuestro sistema de salud para que asegure la prevención y asistencia médica y odontológica para toda la población y asegurando también niveles nutricionales aceptables desde la concepción para toda la niñez del Uruguay; g) dando asistencia reparadora a los indigentes, que los proteja y además los potencie para su futuro, para que dejen de ser indigentes en el menor plazo posible y tengan la oportunidad de participar de una vida digna y dignificante, mediante programas de reinserción social productiva en dónde tengan la oportunidad de colaborar activamente en la producción y/o preparación de sus alimentos, mejora  de sus hogares, higiene personal, desarrollo de su auto-estima, etc.

9. La seguridad jurídica es esencial para el funcionamiento y desarrollo armónico de la sociedad y para el crecimiento eficiente de su economía. Uruguay debe continuar siendo un país previsible y confiable, por el respeto irrestricto a sus propias leyes y a las normas de convivencia y respeto mutuo internacional. Para ello, es decisivo el pleno respeto a los derechos de legítima propiedad, a los contratos públicos y privados, a las obligaciones comprobadamente legales contraídas frente al mundo, a la estabilidad de las normas tributarias y de las regulaciones, y el sustento de una justicia independiente y eficaz.

10. En Uruguay no deberá haber espacios políticos o burocráticos ni resquicios legales que debiliten la seguridad pública o habiliten el ejercicio de prácticas corruptas. La disciplina que proviene del ejercicio pleno y prudente de la autoridad que confieren las leyes no debe ser confundida con definiciones autoritarias, incluso irresponsables, de gobierno sino que, por el contrario, debe ser asumida como una actitud necesaria para una sociedad que desea vivir en un contexto de paz, orden, respeto, solidaridad, trabajo constructivo y armonía, y que rechaza el gobierno de la incertidumbre, del miedo, de la delincuencia, de la inoperancia irresponsable, o de la corrupción.

11. La visión inter-temporal de las instituciones económicas y sociales, y de las políticas que se apliquen, es condición fundamental de la continuidad de las responsabilidades del Estado y de quienes gobiernen. Ofende al sentido de Justicia tanto que el premio de una vida de trabajo sea la miseria de la vejez, como que el futuro de las nuevas generaciones sea hipotecado por actos irresponsables de gobierno, especialmente el endeudamiento irrestricto e insostenible ante todo tipo de entidades financieras públicas y privadas de dudoso calibre moral, tanto locales como internacionales. La verdadera defensa del trabajador Oriental consiste en crear condiciones que le aseguren trabajo digno y un horizonte creíble de crecimiento personal y familiar desde el nacimiento hasta los años de reposo. El patrimonio de las instituciones del sistema de seguridad social debe ser inviolable porque también lo debe ser el respeto inter-generacional al ahorro de todo trabajador.

12. Uruguay debe ser miembro activo de la comunidad internacional, respetando y haciendo respetar las normas de convivencia que aseguren la paz, la plena y libre vigencia de una verdadera democracia política, la vigencia de los derechos humanos, el concepto fundamental de la no-interferencia en los asuntos internos de los Estados Soberanos, la apertura no ingenua del comercio internacional cualquiera sea su ámbito, y el intercambio de tecnologías que contribuyan al desarrollo económico y a la equidad socio-económica de los pueblos.  Entendemos la así llamada “globalización” como una ideología centrada en estrategias de acumulación de poder global en todos los órdenes y un ejercicio de influencia supranacional sobre prácticamente todos los países del mundo, cuyo desafío representa tanto una oportunidad beneficiosa para una sociedad como la uruguaya, como una amenaza que requiere que la conducción del Estado Nacional mantenga un rumbo firme, justo y soberano en todos los ámbitos de la economía, la industria, el agro, los servicios, el desarrollo tecnológico, la educación, la salud, la cultura y los multimedios, entre otros rubros; que establezca nuevos paradigmas, de ambición creciente, en su vinculación con el mundo.

Montevideo, 30 de mayo de 2017.

Articulos

Presentación del PSR Oriental

Gran presentación e inicio del proyecto SEGUNDA REPÚBLICA ORIENTAL realizado el día 19 de mayo de 2017, curiosamente en el club «los 33″, como si por un capricho del destino o tal vez una ley de recurrencia histórica, hoy, como

Leer Más >>
Ir arriba